Extremadamente frágil, un mal uso puede hacerlo añicos con el gesto más simple o la ausencia de él. Extremadamente frágil como nunca lo he sido y tan vulnerable como un minúsculo trocito de cristal a la espera de ser protegido, cuidado...
Lo malo de los trozos de cristal tan pequeños es que sino se cogen a tiempo, siempre se acaban perdiendo, invisibles...
Busca la manera de encontrarme. Nadie dijo que fuera fácil.
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