
A veces esconderse es lo más parecido a mostrarse de verdad.
Algunas veces, retroceder es justo lo necesario para avanzar.
Hay veces en las que hace falta taparte los oídos para escucharlo todo más claro.
A veces, cambiar el rumbo es la única manera de no salirte del camino.
A veces, cuando se pierde, se gana.
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