Con tu ropa sobre mi cama pienso en todo lo que, sin darnos cuenta, llevamos andado...
Y si bien es verdad que no todos los pasos me gustaron en su momento, pierden sentido e importancia si el resultado está aquí, firme a los pies de mi cama en forma de un pijama y una sudadera que me aseguran que dormiré abrazada a ti esta noche, enroscada entre el olor de tu cuello y con los pies siempre fríos por mucho que los frote con los tuyos...
¿Sabes? No se que pasará mañana, pero hoy me muero de ganas de verte entrar en mi casa, ponerte tu pijama y bostezar juntos en el sofá. Acurrucarnos donde siempre, en nuestra postura favorita, esa que tu y yo sabemos.
Tan simple. Tan sencillo. Tan tuyo y mío.
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