Anoche, recostada en una tumbona, en una de las noches más calurosas del mes, miraba las estrellas, envuelta por el más absoluto silencio, roto solo, de vez en cuando, por el sonido del papel de un cigarrillo quemándose entre mis labios...Siempre me ha fascinado mirar al cielo desde aquí. Hay tanto y tanto donde mirar que los ojos se hacen pequeños y la mirada no abarca todo lo que desearía... Un espectáculo de estrellas fúgaces, estáticas y parpadeantes, se dan la mano con constelaciones y satélites que danzan para interpretar el más exquisito espectáculo solo para unos pocos afortunados que, en un mundo lleno de tickets de gasolinera, bonos de metro arrugados, teclas de ordenador gastadas y cientos de tazas de café, hacen una parada en el camino y toman un segundo para respirar, para sentir todo el peso del universo sobre el pecho.
Alucinada, saboreando aquella extraordinaria función me encontraba, cuando mi padre salió de la más plena oscuridad y recostándose a mi lado, en silencio, se me unió en este pase de noche.
- "¿Sabes? A veces echo de menos ver el cielo como lo veía cuando era un chaval y aun no usaba gafas..." - me dijo a la vez que se las apartaba de los ojos resbalando la montura por su nariz - "Yo, aunque bien he sido miope toda mi vida, no lo sabía y no empecé a usar gafas hasta los 17 años más o menos, así que, cuando me las puse por primera vez descubrí que el mundo en realidad era distinto a como yo lo había visto hasta entonces... sin grandes cambios ni estridencias, pero las copas de los árboles, las ramitas, las ventanas de los edificios o las estrellas, nunca las vi igual..."
Yo, curiosa por naturaleza, me incorporé como un muelle y rápidamente lo bombardeé a preguntas para que me contara como era todo aquello que yo no podía ver por no ser miope, asumiendo instantaneamente lo positivo de serlo y tener así una visión más de la vida que el resto de simples mortales con una visión impeclable.
- "Por lo general es un rollo" - me dijo - "Solo ves las cosas borrosas, sin detalles... Si miras a los árboles no ves las hojas definidas, solo un manchurrón verde... Estar enfrente del mueble de especias e intentar cocinar, sería un desastre, no ves las letras, solo manchas... Y lo peor de todo es que si no te miro de cerca no puedo verte las pestañas ni lo graaandes que tienes los ojos" - sonrió - "No, todo eso no me gusta... pero lo del cielo... lo del cielo es una pasada" - volvió a bajarse sus gafitas hasta la punta de la nariz - "Verás, tu cuando miras las estrellas, ves puntitos, ¿no? Pues yo, si las miro sin gafas, las veo exáctamente igual que cuando las dibujas... destellos con puntitas... todo el cielo lleno... solo cuando son grandes, claro está... pero merece mucho la pena el espectáculo..."
Susurrando la última frase, se quedó con su carita extasiada, sin perder nunca el punto crítico, mirando al infinito, con una media sonrisa que me hizo apostar que realmente estaba reviviendo algún momento perdido en la memoria de cuando miraba al cielo 31 años atrás, pensando que esa era su verdadera forma...
Yo, por mi parte, después de 15 minutos achinando y cruzando los ojos por ver si conseguía dicho efecto, me di por vencida, envidiando terriblemente a mi padre y su miopía por no compartirla conmigo...
Así que hoy hago un llamamiento... Miopes del mundo, por favor, parad un instante, quitaros las gafas y mirad al cielo solo un segundo, aunque solo sea por darnos envidia por un momento a todas las simples y defectuosas personas que nunca podremos ver las estrellas en el cielo tal y como nos han enseñado a dibujarlas.
=)







