
Puedo quererte, puedo juegar a odiarte... Puedo echarte de menos y de más o gritarte hasta que se me parta la voz, haciéndome juego con todas las probabilidades.
Puedo olvidarlo todo o inlcuso creerme que nunca ha sucedido. Puedo meterme en la espiral y volverme tan loca como quiera.
Puedo bailar bajo la luna y morderme los labios esperando a que llegue el invierno, a que pase el calor y la niebla lo envuelva todo, desdibujando las formas, volviéndolo todo aun más ambiguo.
Puedo aullar como los lobos, coserte la boca a verdades o acariciarte a susurros las piel...
Puedo mentirte, engañarte, sorprenderte o inlcuso robarte un trocito de corazón... para luego tirarlo a la basura, para luego mecerlo entre algodones, para graparlo al mío una hora, un segundo, una vida entera... ¿Qué mas da?
Puedo carcajearme, refunfuñar, envenenarme la mirada, envenenarte la sangre hasta volverla azul celeste...
Puedo hacerte creer que me lo creo, que no entiendo nada, que no tengo ningún tema tabú que no me guste tratar, que entiendo cada una de las palabras que me dices... que creo que no te lo crees.
Puedo soñar y soñar y soñar y decidir un día que ya no quiero bajar de la nube lila insonorizada que me tejo entre hilos de seda y anzuelos casi oxidados; que ya no quiero pisar más con zapatos de tacón, que ya no quiero más tazas de café...
Puedo buscar y encontrar o encontrar sin buscarlo, sin quererlo, sin tener la más remota idea de qué pasará mañana, de qué pasará hoy, de qué pasará por tu mente, de quién pasará de puntillas por la mía.
Puedo pasear por los tejados cuando caiga la noche, deshojando margaritas, desojándome por si te veo... pisar las tejas y tararear alguna canción que no conozcas, al ritmo de su crujido bajo mis pies.
Puedo romperte la cara a besos y picarte los dientes de todo el azucar que tienen las sonrisas que te saco, que te sacaré y nunca se borrarán...
Puedo perder la memoria selectivamente y olvidar para siempre eso que no debería pasar pero pasa, o esto que es así y no se puede cambiar, e incluso aquello que aunque cambie, no cambiaría nada en absoluto...
Puedo enmudecer, encederme un cigarro tras otro, tirarme de los pelos, marcarme un farol, guiñarte un ojo sin que me veas, repiquetear con las uñas sobre el cristal más cercano, pensar pensar y pensar, huir, desaparecer y evaporarme sin dejar rastro...
En cambio, prefiero comer palomitas... ¿y tu?




