
Como una veleta... el viento sopla y sopla y me envuelve y me lleva y me trae y me atrae y me seduce y me convence para que vaya a donde él quiera soplar, a donde se le antoje...
Y yo cierro los ojos y lo siento en cada poro de mi piel que se eriza en cuanto anda cerca... y cambio y cambio y vuelvo a cambiar... de opinión, de dirección, de perspectiva, de color de la mirada, de calor en las mejillas...
Impredecible, inflamable, variable, inconsciente... cansada.
Agotados todos los recursos, el viento sigue soplando... ¿la dirección? nadie la sabe... a nadie le importa... Suele cambiar cada día y yo, con ella.
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