Querida amiga:
Hace tiempo que no hablamos o más bien, hace tiempo que no me he parado a escucharte. No puedo echarte la culpa de nada y asumo que, si te he dejado de lado últimamente, la culpa ha sido solo mía.
No sabría que excusa válida ponerte y de verdad, me siento avergonzada por ello. Se que me perdonas porque se que sabes que te quiero por encima de todo y que eso nunca va cambiar, por mucho que alguna vez pienses que dudo, tu para mi siempre serás lo primero.
Hemos pasado ya tantas y tantas cosas juntas, buenas, malas, regulares, terribles y maravillosas que puedo asegurar, nadie te conoce como yo.
Te pido disculpas por haberte dejado a un lado. Me quema por dentro no haberte antepuesto a todo lo demás, porque al final del día con quien me acuesto y me levanto es solo contigo.
Prometo que en el futuro, el brillo que desprenda lo demás nunca conseguirá cegarme tanto como para no verte y que te cuidaré y mimaré más que a nadie en el mundo, porque solo tu me has demostrado que puedes con todo, que incluso en el límite, siempre me respondes, que no hay nada que esté fuera de tu alcance. Que salgan mejor o peor las cosas, las afrontas con valentía y por ello, te admiro.
Hoy te escribo esta carta tan inusual porque necesito de ti, porque voy a compensarte por el tiempo en que casi no fuiste la primera para mi, porque voy a volcar todo mi cariño en ti y hacerte sentir que eres grande, que todo lo puedes.
Jamás te voy a volver a abandonar. Tienes mi palabra.
Siempre tuya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario