martes, 24 de enero de 2012

36.500 noches


Fue como un viento del sur, una bofetada de calor o más bien un torbellino que lo arrasa todo a su paso... y ahora, que lo recuerdo todo como si hubieran pasado cien años con sus 36.500 noches, no puedo sino recordarlo como un flash tan corto como cegador...


La sola idea de que fui completamente tuya y tu, de alguna manera y en parte, mio, me parece tan lejana como surrealista, como cuando te despiertas de un sueño demasiado real y no estas muy segura de en que parte de la realidad te encuentras... Como uno de esos sueños a los que nunca se vuelve. ¿Qué hiciste conmigo? No me se reconocer a través de tus ojos...


Es maravilloso el sabor que me deja en los labios volver a mi misma. Es dulce, ácido y lo que se me antoje! Es maravilloso sentirme tan en mi de nuevo, sin más vientos, ventiscas ni remolinos que los que se forman en mi pelo al bailar.


Es sencillamente inexplicable la sincera sensación de que ya no me importas nada.














"Que el fin del mundo me pille bailando..."





No hay comentarios:

Publicar un comentario