lunes, 9 de agosto de 2010

La llave

Siempre se me dió mejor decir las cosas con mis hechos que con mi voz... y así, me hice con una cajita donde guardo todo lo que no digo.
Muchas, tímidas, se callan para siempre, se olvidan, no se vuelven a escuchar... otras tantas, en días tontos, se rien a carcajadas disfrutando de estar ahí, cómodas... y otras pocas, gritan, patalean y golpean las paredes, rebeldes, queriendo salir sin resignarse a no ser escuchadas jamás...

Si alguna vez encuentro la llave, quizás la abra un momentito... Quizás, simplemente, la vuelva a esconder para olvidarme, una vez más, de dónde la puse...

No hay comentarios:

Publicar un comentario